Si tienes Esclerosis Múltiple y dudas de si hacer ejercicio puede empeorar tu fatiga o tus síntomas, no eres la única. La buena noticia es que hoy la pregunta ya no es si moverte, sino cómo hacerlo con criterio: poco a poco, adaptado a ti y sin convertirlo en otra exigencia.
¿Es seguro hacer ejercicio con Esclerosis Múltiple?
En general sí, y de forma moderada y adaptada. La Fundación Esclerosis Múltiple explica que, lejos de las antiguas recomendaciones de reposo, hoy se sabe que el ejercicio moderado contribuye a mantener la fuerza, la movilidad, el estado de ánimo y la función cognitiva, siempre ajustando la intensidad y el tipo de actividad a cada situación con ayuda de profesionales de la salud (fuente). No es una promesa de resultados: es una recomendación general que cada persona adapta a su caso.
¿Por qué da tanto respeto empezar?
Porque con fatiga y síntomas que cambian de un día a otro, es lógico temer pasarte y pagarlo después. Además, durante años se recomendó el reposo, y esa idea sigue pesando. Sentir respeto no significa que lo estés haciendo mal; significa que necesitas un punto de partida más suave de lo que suele proponerse.
¿Cómo empezar sin pasarte?
- Empezar con sesiones cortas y aumentar poco a poco la duración y la intensidad, en lugar de plantearte una rutina exigente desde el primer día.
- Elegir una actividad que te resulte agradable: lo que puedes sostener importa más que lo que «debería» funcionar.
- Prestar atención a las señales de tu cuerpo —fatiga, dolor— y parar antes de llegar al límite.
¿Y los días en que la fatiga manda?
Adaptar el plan a cómo estás ese día forma parte del propio ejercicio, no es un fallo. Moverte menos o descansar un día no es retroceder: es ajustar la intensidad a la energía que tienes, que es justo lo que recomiendan los especialistas.
Cuando recibí el diagnóstico, yo ya practicaba yoga y pilates desde hacía unos diez años, así que tenía buena flexibilidad, y los mantuve para conservarla y mejorar la espasticidad. En los días de fatiga hacía unos diez minutos. Desde hace un tiempo hago trabajo de fuerza, y cuando tengo fatiga, no voy; procuro que no pase más de un día seguido sin ir al gimnasio.
¿Con quién conviene consultarlo antes de empezar?
Con tu neurólogo y, si es posible, con un fisioterapeuta o un profesional del ejercicio con experiencia en EM, que pueda diseñar la progresión según tu situación. Vivarhia no prescribe ejercicio ni sustituye ese asesoramiento.
Moverte con criterio, escuchando tu energía en lugar de pelearte con ella, es parte de lo que trabajamos en Esclerosis Múltiple en Vivarhia.